Deben los alumnos organizar sus grupos de trabajo o los asignamos nosotros de forma aleatoria?

¿Utilizas el trabajo en grupo en tus clases? Si practicas este tipo de metodologías, seguro que te has planteado la duda de cómo organizar los grupos: ¿deben los alumnos seleccionar ellos mismos los grupos de trabajo?, ¿es mejor distribuirlos aleatoriamente?.

Habitualmente asumimos que cuando los alumnos seleccionan por si mismos los grupos prefieren a sus amigos, conocidos o alumnos con los que ya tengan alguna experiencia de colaboración previa. Incluso, es posible que todos los que viven en la misma ciudad o vienen del mismo pueblo se junten para trabajar. En cambio, si el profesor asigna los grupos de forma aleatoria está obligando a estudiantes desconocidos y diferentes entre sí a trabajar juntos.

¿Cuáles son los efectos de estas dos alternativas sobre cómo los alumnos aprenden y crean sus relaciones de trabajo? Para buscar respuesta a esta cuestión, los profesores Bart Rienties, Peter Alcott y Divya Jindal-Snape han realizado un estudio que acaban de publicar en Journal of Studies in International Education titulado “To Let Students Self-Select or Not: That Is the Question for Teachers of Culturally Diverse Groups” .

Utilizando las técnicas cuantitativas del Social Network Analysis (SNA),los autores analizan cómo estudiantes de distintos orígenes culturales construyen sus relaciones de trabajo y aprendizaje según los distintos criterios de selección de grupos. Así, en un estudio cuasi-experimental 2×69, los estudiantes son asignados de forma aleatoria en uno de los grupos analizados, mientras que en el otro se autoseleccionan. Uno de los aspectos destacables de este artículo es la diversidad cultural de los estudiantes incluidos en la investigación ya que de 138 alumnos 99 son de países asiáticos principalmente China, Tailandia e India. En las Universidades europeas, pero no tanto todavía en las nuestras, la presencia de estudiantes de muy diversas procedencias, culturas e idiomas es un elemento muy importante a tener en cuenta a la hora de organizar la docencia.

Los resultados indican que efectivamente, cuando los alumnos pueden seleccionar a los miembros de su grupo de trabajo, eligen en primer lugar a sus amigos o compañeros más conocidos, y, en este caso, a aquellos de sus mismos orígenes culturales. Los grupos autoseleccionados desarrollan  la mayor parte de sus relaciones de aprendizaje dentro del grupo, siendo significativamente mas positivos acerca de las potencialidades de su grupo. Por su parte, los alumnos asignados aleatoriamente, además de crear un número similar de relaciones internas,  generan un mayor número de relaciones externas, aprendiendo más fuera de su grupo formal de trabajo que en la otra condición pudiendo, así, esta selección aleatoria tener efectos positivos más allá del grupo. El uso de las técnicas de SNA permite señalar que la selección aleatoria de los grupos ayuda a superar las barreras culturales iniciales que podrían dificultar a los estudiantes los procesos de aprendizaje en contextos internacionales. La investigación no revela diferencias significativas entre las dos condiciones en lo que se refiere a el desempeño del equipo, notas de los estudiantes o a valoraciones entre pares.

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